lunes, 24 de junio de 2013

El Jesús del Pueblo


¿A qué Dios predicaré? Hoy en día son tanto los dioses que se le ofrecen a la gente, que no es raro que exista confusión entre muchos. Existe el dios de la prosperidad, el dios castigador, el dios que atormenta, etc.

Es por ello que queremos invitarte a partir de hoy a una serie de reflexiones (24) basadas en el libro "El Jesús del Pueblo. Para una cristología narrativa" de Néstor Míguez. Este se trata de una lectura de los encuentros de Jesús con hombres y mujeres de su tiempo, pero una lectura desde la perspectiva de personajes que no tienen un rol preponderante en la narrativa bíblica. Es, en realidad, una relectura desde la periferia de la historia.

En palabras del autor:
"Voy a ser atrevido. Me pondré en la mente de los autores, inventaré sus cavilaciones, rescataré a los actores innombrados del texto bíblico, aquellos que Jesús amó, curó, les devolvió la dignidad y la esperanza, que aparecen anónimos, mezclados entre la multitud. Intentaré reportajes imposibles, saltos en el tiempo que hagan vivo lo que debe permanecer vivo". (Néstor Míguez)

No se lo pierdan, será una gran aventura el redescubrir al Dios en quién creemos. Invita a tus amigos, compañeros, familia, etc.

Días:      Lunes
Hora:     19:30 Hrs

Lugar:   Bustamante #60, Metro Estación Baquedano, Providencia.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿Qué es lo que te mueve?


Romanos  6: 12-14
12 Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. 13 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. 14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia.
Efesios 4: 17 -18
17 Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los *paganos. 18 A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios.

La reflexión de este lunes partió con lo que parecía una tradicional y clásica pregunta. Sin embargo, cuando comenzamos a buscar las respuestas, lo tradicional y clásico quedó fuera. ¿Qué es lo que llena nuestras vidas? ¿Cuál es la pasión que nos motiva a luchar y esforzarnos cada día? ¿Cuál es el sueño por el que luchas permanentemente?

Muchas respuestas surgen como cliché, sin embargo al bucear en nuestro interior reconocemos que a veces no nos movemos por algo que nosotros escogimos, sino por algo que Dios puso en nosotros. Hay pasiones que parecen más frías que otras, pero todas tienen un punto común, nos motivan a ir en busca de un fin. Por ejemplo, la pasión por los autos, por los aviones, por servir, por luchar contra las injusticias, etc.

Con ello surgió una nueva pregunta, ¿sabemos cuál es nuestro “fin”?, ¿Sabemos para qué es lo que Dios nos está preparando en nuestro día a día?
Como dijera Martín Lutero, “Yo sé, que no soy todo lo que debo ser, yo sé que no soy lo que seré, pero por la gracia de Dios sé que ya no soy quien era”
Hoy te invitamos a reflexionar y compartir acerca de esta simple, pero compleja pregunta.


A modo de ejemplo les compartiré, que si bien no sé hacia donde me muevo, lucho cada día por ser una mejor persona, que en su trabajo, en el trayecto hacia el, trata de compartir el amor de Dios, y que me encantaría que mi epitafio fuese “Vivió luchando por ser lo que Dios quería que fuera”.

lunes, 17 de junio de 2013

Este es tu espacio

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sábado, 18 de mayo de 2013

Lo que cuesta seguir a Jesús

Lucas 14:25-33


Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les decía: 26 «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que, después que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar.” 31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Primero nos preguntamos por el sentido que pudiera tener aquella declaración según la cual habría que “aborrecer” aun a los parientes más cercanos para ser dignos de ser discípulos de Jesús (26). La declaración parece no concordar con la imagen que tenemos de Jesús, quien, lejos de llamarnos al abandono de nuestros parientes, nos invita a sostenerlos y nunca dejarlos en el olvido. ¿Qué quiere decirnos, entonces, este texto?

El ejemplo de la persona que construye una torre (v.28ss) y el del rey que evalúa la factibilidad de iniciar una guerra (v. 31ss) nos dan algunas pistas; Jesús quiere desincentivar un seguimiento irreflexivo de su persona. En el grupo discutimos acerca de cuántas veces nuestro seguimiento de Jesús está motivado por emociones pasajeras o por decisiones irreflexivas. Esto viene a explicar, entre otras cosas, la fragilidad que frecuentemente se percibe en nuestra fe.

Pero es el versículo 27 el que constituye el centro de este relato. Jesús dice: “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. ¿Qué está detrás de esta imagen de “llevar la cruz”. Una de las formas de muerte más utilizados por los romanos que gobernaban el territorio donde vivía Jesús, era la crucifixión. En ese contexto Jesús experimentó la forma de castigo más utilizada por los romanos para desalentar la rebelión de los súbditos. Lo interesante es que los condenados a muerte eran obligados a cargar la cruz donde luego serían crucificados. De esta forma, la imagen del condenado a muerte cargando su cruz debió estar en la mente de la multitud de discípulos confrontados por Jesús con estas duras palabras. Aborrecer a los parientes, e incluso la propia vida, no tiene que ver con el descuido de los seres amados, sino con el desapego que un condenado a muerte debe tener respecto de todo aquello que no está en su mano retener.

El seguimiento de Jesús siempre traerá consecuencias. Las cruces de hoy ya no son las mismas que las romanas, y los que siguen a Jesús, al menos en nuestro país, ya no son condenados a muerte. Pero no hay duda de que seguir a Jesús trae consecuencias que no todos están dispuestos a experimentar. Es cierto, aceptar una religión es relativamente fácil, firmar el libro de ingreso a una iglesia es lo que hace la mayoría, pero seguir a Jesús es caminar tras él como un condenado a muerte dispuesto a dejar aquello que sobre lo cual ya no domina.

Que Dios nos dé la lucidez y el valor para seguir a Jesús, porque, finalmente, ¿Qué otra alternativa de felicidad tenemos más que seguir a Jesús? Un fuerte abrazo a todos, y una buena semana.

viernes, 12 de abril de 2013

Isaías 40

1 «¡Consolad, consolad a mi pueblo!», dice vuestro Dios.

2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado está perdonado, que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

3 Voz que clama en el desierto: «¡Preparad un camino a Jehová; nivelad una calzada en la estepa a nuestro Dios! 4 ¡Todo valle sea alzado y bájese todo monte y collado! ¡Que lo torcido se enderece y lo áspero se allane! 5 Entonces se manifestará la gloria de Jehová y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado.»

Este párrafo del libro de Isaías fue escrito en el contexto del exilio de Israel en Babilonia. Refleja la experiencia del pueblo de Israel, que percibe y se da cuenta que su sufrimiento ha venido a causa de su alejamiento de Dios. El texto que analizamos, sin embargo, refleja un momento en que Israel toma conciencia de que Dios no es un tirano incapaz de ver el sufrimiento de sus hijos, sino que, por el contrario, puede ver el grado de sufrimiento de éstos y desear para ellos el consuelo. El texto refleja también nuestra propia experiencia, nos recuerda cuando en esos momentos en los que en medio de sufrimiento y dolor, se nos ofrece la oportunidad de detenernos y visualizar otros caminos que no éramos capaces de ver hasta que pasamos por estas experiencias dolorosas. En esas ocasiones, frecuentemente, aunque no siempre, descubrimos que nos hemos alejado de Dios, y que en estas condiciones nos encontró el sufrimiento. El texto de Isaías nos invita a recordar que estos momentos de incomodidad posibilitan el encuentro con el Dios que puede percibir que hemos sufrido más de la cuenta. La invitación para esta semana es a recibir el abrazo tierno de Dios, quien nos ha visto sufrir y quiere que experimentemos el consuelo del encuentro con Él.

martes, 9 de abril de 2013

Sobre la oración

Mateo 6:5-14
Sobre la oración
5 » Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.
7 » Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, oraréis así: »“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Perdónanos nuestras deudas,como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 No nos metas en tentación, sino líbranos del mal,
porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria,
por todos los siglos. Amén”.
14 »Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

No era poco común que los discípulos pidieran a sus maestros alguna oración que pudieran repetir en medio de su práctica religiosa.  No nos ocuparemos por ahora de la novedad de la oración que conocemos como “El Padre Nuestro”, sino de la advertencia que Jesús entrega a sus discípulos antes de dejarles esta oración.
Dos son los grupos cuyas prácticas deben ser evitadas a toda costa. En primer lugar están los “hipócritas” de los cuales se dice que aman vivir su religiosidad (en este caso orar) buscando ser vistos por las demás personas.  Frente a su forma de vivir su religión este grupo recibirá como recompensa lo que estaban buscando, es decir, ser vistos por las personas, y nada más que eso.  En cambio a los discípulos se les aconseja ir a un lugar privado donde no puedan ser vistos y ahí orar.
El segundo grupo es el que se denomina “pagano” o “gentil”. De este grupo se dice que cree que por su palabrería será oído.  El discípulo de Jesús debe saber que Dios ya está en conocimiento de sus necesidades y que no podrá, aunque lo intente, sorprender a Dios con información que éste no tenga.  La manera en que deben orar los discípulos es lo que refleja el “Padre Nuestro”.
Me parece que el error de ambos grupos es su concepto de Dios.  Los “hipócritas” han desarrollado una imagen de Dios en la que éste parece mantenerse al margen de las intenciones de quienes actúan en su nombre.  Los “hipócritas” parecen pensar que Dios no tomará en cuenta la actitud más profunda con la que viven su religión.  Pero Jesús dice que quienes así actúan no pueden esperar una aprobación sino sólo de las personas a quienes los hipócritas han querido impresionar.  Ninguna aprobación surge de Dios hacia este grupo.
Por su parte los “paganos” tienen una imagen de Dios según la cual éste parece un ser inerte activado como por arte de magia una vez que el orante ha introducido el código de las palabras mágicas.  Y esto era realmente así entre quienes creían que siguiendo un ritual determinado podían mover a sus dioses a actuar en su favor.  La sobriedad  del “Padre Nuestro” parece ser la respuesta a la práctica de los paganos.
Me parece que es posible encontrar entre los actuales discípulos del Señor a personas que no han podido evitar ser como los “Hipócritas” o como los “Paganos”. Al respecto propongo una conversación que nos permita mirar “nuestras” propias prácticas religiosas en un ambiente de respeto y amor.

jueves, 21 de marzo de 2013

Cruce en el camino


Jóvenes adultos -Resumen
Lunes 18 de Marzo 2013


Génesis 3: 1 - 5
Reina-Valera 1995 (RVR1995)
La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, y dijo a la mujer: —¿Conque Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del huerto”?

2 La mujer respondió a la serpiente:
—Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis.”

4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: —No moriréis.

5 Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal.


Filipenses 2: 1 – 11
Reina-Valera 1995 (RVR1995

Por tanto, si hay algún consuelo en Cristo, si algún estímulo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3 Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. 4 No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás.

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:

6 Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.

8 Más aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9 Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.



Al comparar ambos textos, uno del Antiguo Testamento y el otro ubicado en el Nuevo Testamento, podemos visualizar que pese a la diferencia de tiempo en el que fueron escritos, hay un punto donde estos se cruzan.

En el primer pasaje queda de manifiesto la oferta de la serpiente a los hombres para poder ser como Dios, tienta al ser humano a ser su propio dueño, a divinizarse. En el segundo, en tanto, se nos muestra que es Cristo quien se humaniza, que deja su divinidad, renuncia a su condición para venir al encuentro del hombre, y es en este camino donde los textos se cruzan, mientras el hombre trata de elevarse para llegar a la condición de Dios, Jesús viene y se hace hombre para venir en busca de los suyos.

Por lo general los seres humanos luchamos por hacer lo imposible con tal de agradar a Dios, tratamos de elevarnos a un nivel superior, con tal de estar más “cerca” de Dios. Y es en esa búsqueda, que muchas veces nos frustramos dado que al hacerlo en nuestras propias fuerzas nos agotamos a tal punto que en vez de avanzar, retrocedemos. Vamos tan enfocados en tratar de llegar, que no vemos que Dios viene en sentido contrario a visitarnos.

En otras ocasiones, sentimos estar tocando fondo, alejados completamente del camino que nos lleva a Dios, y cuando tratamos de volver no disfrutamos del rescate que Dios nos ofrece, no experimentamos la restauración completa. Creemos que para que Dios nos escuche, tenemos que estar más cerca de Él, que ese es un privilegio solo para algunos, y no entendemos que Dios en su misericordia está dispuesto a venir a rescatarnos de nuestra miseria (de ahí que siempre apelamos a su misericordia), que Él viene hasta donde nosotros estamos para ofrecernos su perdón y restauración.

¿En qué tramo del camino estás? ¿Estás tratando de acercarte, de llegar a un nivel superior por tu cuenta? ¿Estás yendo en dirección opuesta a la de Dios, tratando de salir de tu situación difícil con tus propias fuerzas? Hoy te invitamos a que no trates de seguir avanzando solo, quédate ahí donde estás y deja que Dios venga por ti, experimenta el encuentro con Dios, deja que obre en tu vida. No hay nada mejor que disfrutar de su visita.